Son las 8:17 de la mañana, el tiempo ha pasado lentamente, escucho con desgano los autos pasar, encendí un cigarrillo y tomo café, no he dormido nada, no puedo no me acostumbro a estar tantas horas aletargado sin saber lo que sucede a mi alrededor, realmente como estoy tampoco lo noto, pero me hace sentir más seguro de lo poco y nada que puedo estar, leía hace escasos minutos un libro que al sólo leer las primeras páginas admiro absorto lo fácil que me distraigo con unas vanas lecturas, me enamoré de leer, será bueno?, me es menos díficil que estarlo de ti.
Quizás lo hago para dejar de pensar en ti pero aún así me cuesta trabajo, cada línea y cada frase tiene tácitamente tu nombre impreso en mi corazón y mi mente, porque me resulta tan difícil poder decir lo que siento por ti, será porque cuando estoy contigo mi corazón se desarma como una ínfima lágrima se derrama sobre un mar de llantos, siempre que estoy tan decidido a hacerlo me pareces tan lejana como si un muro de diamante nos separara, ahora ya me resulta complicado, sumido en mi soledad me estoy dando cuenta que no me hace bien estar así, siento que cada vez que estamos juntos mi esperanza se va desvaneciendo y no puedo cambiar la estúpida actitud que tengo, me siento tan débil cuando estoy contigo, parece que el tiempo ha hecho que involuntariamente invirtamos nuestros papeles a medida que pasa el tiempo.
Ya son las 8:29 y encendí otro cigarrillo, dejaré de escribir y seguiré pensando en cuanto me gustaría que estuviéramos mejor, idealizando cada momento que no pasamos, quizás hasta proyectarse en el futuro lejano, sé que a ti no te interesa, pero es un consuelo imaginar los tiempos que vendrán, aunque sea muy poco probable que sea así.
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