120 Km

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La vida continúa, los momentos pasan, las risas se pierden y los amores se olvidan. A veces resurgen tenuemente y se escapan de nuestras manos suavemente a veces, otras desgarrando la débil esperanza que se desliza agonizando entre tú respiración y la mía.

Estas últimas son las que nos duelen y nos hacen a la vez sentir el sabor de la vida, sabor de derrotas, sabor de traiciones, sabor de tristezas y desamores. Sentimientos mezclados aparecen al observar impávidamente como las personas se van y otras vienen, a veces para tratar de salvarnos, otras veces para hundirnos en nuestra miseria.

Súbitamente el espacio cambia, el paisaje se torna ajeno a lo usual, las calles suelen ser las mismas pero en distintos lugares, aquellos lugares por los que paso sin amarrar mi existencia a ellos, aquellos lugares en que la risa se desliza suavemente hasta llegar a mi boca y que luego se desliza por tu espalda bajando suavemente hasta tus caderas en forma de besos. Tratando de aferrarme a tu cuerpo logrando por un momento mantenerme sólo en ese instante, pero finalmente, queriéndolo o no, desaparezco, los lugares vuelven a cambiar y te olvido hasta que se aproxima un nuevo encuentro.

Será que soy yo el que aparece y desaparece entre realidades que no convergen, entre gente que no se ama y entre amores que no convienen. Como te busco y te encuentro pero luego desaparezco, como te espero y te siento pero a la vez desespero por huir y por no saber de lo que pudiera pasar si continúo junto a ti.

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